¿Lo mejor de las prácticas? La respuesta de los estudiantes de Imagen para el Diagnóstico es unánime

 

Tanto esfuerzo, tantas clases, tanto estudio… Y llega el momento más esperado: las prácticas. Una veintena de estudiantes del ciclo Técnico Superior de Imagen para el Diagnóstico (TSID), inmersos en la FCT (Formación en Centros de Trabajo), trenzan ya los mimbres de su futuro laboral. Están descubriendo las entrañas del hospital Ribera Povisa y las especialidades en las que se volcarán los próximos años. Hemos hablado con algunos de ellos y, ante la pregunta de qué es lo que más les gusta de las prácticas, la respuesta es unánime: el trato con el paciente.

Alexis Rodríguez, Lucía Verísimo, Óscar Osoro, Samuel Fernández o Marta Dasilva, así lo destacan. Esta última apunta precisamente que es algo que «no lo descubres hasta que llegas aquí». Otros compañeros, como Alejandro Andrés, disfrutan especialmente al comprobar que «todo lo que estudiamos lo estamos aplicando en el trabajo», algo en lo que coincide con Miriam Rouco, que añade: «Ver cómo se trabaja en el hospital, cómo tienes que coordinarte con el resto de profesionales para que todo salga bien es lo que más me está gustando».

La importancia de la empatía

Maruxa Centeno, coordinadora de Radiodiagnóstico del hospital, destaca precisamente la atención a los pacientes como el principal valor de un buen técnico. «La empatía y el ponerse en su piel es fundamental. Si no buscas cómo hacer que esté más cómodo, no eres un buen profesional», afirma. Junto a esta faceta humana, está la capacitación técnica, desde las placas simples a los tacs y resonancias y, por último, las ecografías, que es «lo que está ahora más en auge». «Somos de los primeros hospitales que hacemos ecografías», explica Maruxa Centeno, «no solo abdominales sino también músculo-esqueléticas. Suponen un proceso de aprendizaje muy largo, tienes que estar seis meses mínimo haciendo ecografías todos los días para poder desempeñar ese trabajo».

Ribera Povisa, al contrario de lo que sucedía en el grueso de los hospitales donde era el radiólogo el que hacía las ecografías, apostó por que los propios técnicos desempeñaran ese trabajo y, para ello, se les ofreció formación. «Cuando en otros hospitales empiezan ahora a hacer ecografías de abdomen, nosotros las hacemos ya músculo-esqueléticas, que es mucho más especializado», destaca. «Nuestros técnicos tuvieron muchísima formación y ahora hemos dado un paso más», señala. 

Rotación por los servicios del hospital

Los 20 estudiantes de Imagen para el Diagnóstico de Cepovisa rotan durante este trimestre por todo el hospital, desde Radiología Intervencionista hasta Medicina Nuclear, realizando ecografías, tacs, resonancias, radiografías simples…  «Cada semana tienen un sitio y un turno, como si fueran trabajadores normales, pero siempre están acompañados de un profesional», detalla Centeno. «Ellos hacen la planificación normal del servicio. Si están en Resonancia, por ejemplo, están toda una mañana con el profesional al lado, pasando e identificando al paciente hasta que, poco a poco, ya lo centran y llegan a hacer la propia prueba».

Es el último paso antes de la incorporación definitiva al mundo laboral.