Salud, cuidados y tecnología: el prometedor cóctel que agita la promoción 2022 de FP

  • Los alumnos de los ciclos superiores defienden sus proyectos ante el tribunal de la Escuela.
  • Desde un ecógrafo 3D a la búsqueda de alternativas al radón, la creación de un laboratorio de biología molecular o un tanatorio, entre las propuestas.

Cuando un joven de 20 años habla de aliviar dolores del alma, invertir en tecnología oncológica o divulgar conocimiento sobre la salud, el engranaje social coge brío. En estos asuntos y otros similares han estado ocupados los estudiantes de los ciclos superiores de Cepovisa en los últimos meses, hasta culminar los proyectos que acaban de defender con aplomo ante el tribunal de la escuela.

Un ecógrafo 3D, un centro asistencial de pacientes de cáncer, un tanatorio equipado con la última tecnología, una empresa de transporte de muestras, una compañía de mamografía e innovación, un proyecto de detección y eliminación del radón o un laboratorio de biología molecular son algunos de esos trabajos que ponen la guinda a dos años de formación rigurosa y de gran exigencia que los sitúa en la mejor lanzadera al mundo laboral, en algunos casos, y al universitario, en otros.

Los proyectos presentados por los estudiantes de los ciclos superiores.

Estos son algunos de los proyectos elaborados por los estudiantes de los ciclos superiores de FP de la Escuela, bajo la tutela cercana y constante de un profesorado al que todos los alumnos muestran su agradecimiento, especialmente a José Manuel Sánchez:

  • Proyecto: Laboratorio de biología molecular.
  • Autores: Ana Quintas, Carlota Díaz, Aroa Capelo y Andrea Martínez.
  • Ciclo: Anatomía Patológica y Citodiagnóstico

Ana Quintas y Carlota  Díaz han elegido montar un laboratorio de biología molecular con la técnica de Fish, que es “muy innovadora”, subraya Ana. Se trata, dice, de “una técnica de citogenética con la que analizamos muestras oncológicas cortadas por microtomo y sometemos a un tipo de pruebas para llegar a los genes y saber si el paciente es candidato para un tratamiento mucho más específico que la quimioterapia actual, mejorando así su calidad de vida”.

Carlota Díaz añade que se pusieron además en contacto “con las empresas para que nos pudiesen ceder las máquinas, porque son muy caras, llegar a acuerdos con ellos y comentar el número de muestras y el precio de los reactivos, para ver si era rentable”.  Más a futuro, “queríamos añadir otra técnica, la de EBER, para la detección del virus de Epstein-Barr, que está relacionado con muchos carcinomas y procesos oncológicos. Es una técnica que está evolucionando mucho y va a ser el futuro de la biología molecular”, sentencia.

Para desarrollar la idea, indica Ana, “hablamos con distintos hospitales gallegos, como Ribera Povisa o el Cunqueiro, porque necesitábamos datos reales del volumen de muestras en la comunidad”, además de consultar otros TFG o revistas científicas y apoyarse en el profesorado.

  • Proyecto: Transporte de muestras ambulatorias y hospitalarias.
  • Autores: Jesús Seijo, Antonio Gabriel y Brais Vila.
  • Ciclo: Anatomía Patológica y Citodiagnóstico.

“Cada vez los laboratorios centrales son más abundantes y no todo el mundo tiene acceso, por eso es necesario este servicio”, explica Jesús Seijo. En la actualidad, hay un gran volumen de muestras que hay que transportar en tiempo y forma para evitar repetir las pruebas, y sobre este escenario se desarrolla este proyecto para el que los autores estudiaron los precios de los vehículos y de los envíos contactando con empresas y médicos.

  • Proyecto: Tanatorio Luz Blanca.
  • Autores: Andrea González, Manuel Ivorra y Lois Ojea.
  • Ciclo: Anatomía Patológica y Citodiagnóstico.

Proyecciones del universo o de temática marina, servicios funerarios virtuales –de enorme interés en situaciones como la generada por el covid-, o custodia de muestras biológicas para poder hacer tratamientos a la descendencia. Estas son algunas de las claves de este proyecto que consiste en la creación de un tanatorio. Andrea González destaca que “hay mucho más trabajo del que se ve y también mucha innovación detrás, como la tecnología inmersiva”.

De izquierda a derecha, Andrea González, Carlota Días, Jesús Seijo y Ana Quintas.
  • Proyecto: Dimanova (Diagnóstico de Mamografía con Nuevas Tecnologías).
  • Autores: Lorena Veiga, Cristina Fernández, Ainhoa Larralde y Miriam Rouco.
  • Ciclo: Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear.

“La propuesta fue hacer un proyecto de empresa de mamografía e innovación, de ahí  el nombre con el que «bautizamos» a nuestra clínica, Dimanova (Diagnóstico de Mamografía  con Nuevas tecnologías) y su eslogan ‘Cerca de tu corazón’, para darle ese carácter humano y cercano que queríamos”, detalla Lorena Veiga. “Nos pareció muy interesante el tema, ya que las patologías mamarias son habituales y, dentro de la patología maligna, está el cáncer femenino más frecuente, el de mama, por lo que era un gran tema para abordar”, subraya.

El objetivo era crear una empresa que además de poseer las últimas tecnologías, como un ecógrafo 3D y un mamógrafo con control remoto asistido en la presión mamaria para la paciente, “también minimizara los tiempos de espera para los resultados de los diagnósticos y, con ello, minimizar las preocupaciones de las pacientes y su angustia”, añade. El hacer las prácticas además en la sección de mamografía “ayuda a entender los procesos y el trabajo tan especial y delicado que allí se hace. Muchas veces son procesos duros que requieren mucho tacto y apoyo; es una labor impresionante”, afirma Lorena. “Admiro mucho a las mujeres que atienden allí y ver el mimo y el cariño con el que hacen su trabajo tan necesario”.

Un trabajo que ha supuesto una revelación para Lorena.”¿Sabías que una de cada ocho mujeres desarrolla un cáncer de mama y que prácticamente el 100%, si son detectados a tiempo, son curables?”, explica. Por eso, dice Lorena, “centramos el objetivo de la clínica no solo en pacientes de cribado con mamografía a partir de 50 años, sino también gente más joven, por lo que incluimos un ecógrafo capaz de localizar lesiones mínimas en los conductos mamarios antes de que pueda desarrollarse un bulto palpable años después en una mamografía”. Esta detección precoz permitirá que “el tratamiento sea mucho más suave, la posible cirugía mejor planificada y más conservadora y se minimiza la posibilidad de extensión o metástasis”, detalla.

Dimanova incorpora además telerradiología e inteligencia artificial para que el diagnóstico sea “mucho más fiable, ya que se contrasta con una gran base de datos en aprendizaje constante y de una ‘segunda opinión’, por lo que además de añadir precisión al diagnóstico facilita mucho la gestión de los tiempos y evita posibles rellamadas a pacientes”, remacha. La realización de proyecto “ha sido una gran labor conjunta de investigación, estoy muy orgullosa de mis compañeras y del resultado. Nos ilusionamos con su creación y el proceso de marketing, además de añadir conocimientos de empresa y radiología adquiridos en la escuela, por lo que ha sido una buena forma de cerrar el ciclo del curso”, en palabras de Lorena, que concluye: “Nunca se deja de aprender, evolucionar y progresar en el mundo de la medicina, y eso es lo más motivador”.

El objetivo, en palabras de otra de las autoras, Cristina Fernández, sería “no solo centrarse en el cáncer de mama, porque todo el mundo, incluida yo, lo tiene en su cabeza, pero hay más patologías que no se conocen y las mujeres debemos ser conscientes de que les puede doler el pecho y tener un bulto y que no sea cáncer”. “Sabía que había otras patologías, pero no sabía que había tantas no cancerosas, como los ovarios poliquísticos o los quistes en el pecho y lo descubrí con este trabajo”, concluye Cristina.

  • Proyecto: Centro asistencial de pacientes de cáncer.
  • Autoras: Laura Calvar, Naara Pérez y Noelia Castro.
  • Ciclo: Radioterapia y Dosimetría.

Laura Calvar centra en las nuevas tecnologías la claves de este negocio que apunta, directamente, a los equipos más avanzados del mundo, como el CyberKnife. “Solo hay dos o tres en el mundo, hacen radiocirugía con una precisión submilimétrica, tienen menos efectos secundarios, no dañan tanto el tejido sano y una sesión con estos equipos equivale a 15 o 25 sesiones de los que tenemos ahora”, explica. Suiza, India o Estados Unidos disponen de esta tecnología de última generación cuyos precios por sesión, apunta Laura, rondan los 6.000 euros en India o los 30.000 en EEUU.

Con casi 300.000 nuevos casos de cáncer este año, según las previsiones recogidas en el proyecto, añade Laura, “debería haber muchos más como estos para el tratamiento de cáncer, pero lamentablemente la salud va ligada también al dinero”.

Jos´é Manuel S´ánchez, profesor de Cepovisa, ante los proyectos de los ciclos superiores.