«Me llena saber que estoy contribuyendo a un cambio positivo en la vida de esas personas»

En el mundo de la sanidad, los Técnicos Auxiliares en Cuidados de Enfermería son quienes, por lo general, se pasan más tiempo aliviando y animando a los pacientes. Esta profesión llena de humanidad tiene un peso central en nuestro sistema de salud, siendo una labor que va mucho más allá del ámbito hospitalario. Cuatro alumnos de este ciclo medio de Formación Profesional que en apenas unos meses recibirán el título en la Escuela de Povisa, cuentan su experiencia.

“Abarcas muchas cosas y haces tareas muy distintas”, describe Rubén Souto su formación, a la que decidió dedicarse tras descubrir su inclinación por los Cuidados de Enfermería atendiendo a un familiar. “Gracias a las experiencias que viví, tuve ganas de formarme en esto”, cuenta. Aunque en este mundo sean frecuentes las personas que tienen el instinto de cuidar desde la infancia, en opinión de Rubén Souto, el impulso de ayudar a los demás se adquiere a medida que se aprende, “aunque haga falta un poco de vocación de base”. La ilusión de dedicarse a esta profesión también sorprendió a Natalia Figueroa trabajando. “Empecé en una clínica dental y me gustó mucho la experiencia, entonces decidí avanzar y estudiar esta rama”, explica. Al igual que su compañero, Natalia no cree que la vocación surja ya desde la cuna. “Yo no tenía vocación hasta que empecé a trabajar”, admite.

Pese a todo, ambos coinciden en que ciertas cualidades de base, como la empatía y el don de gentes, son necesarias para embarcarse en esta profesión, aunque, por supuesto, existen excepciones. “Los tímidos no deben preocuparse, dentro de este mundo hay hueco para todos”, matiza Isabel Sánchez, miembro de la última promoción de este ciclo de FP. Aunque el trato con el paciente sea uno de los aspectos de esta especialidad que más suele gustar a los alumnos, las salidas laborales son muy diversas: “ciertas labores de los auxiliares, como la esterilización, no implican pasarse el día rodeados de gente”, apunta Isabel.

Además del hospital, estos profesionales trabajan en otros ámbitos como residencias de mayores, atención domiciliaria, clínicas dentales o incluso ambulancias. “Al empezar, yo pensaba que era un estudio mucho más limitado. Ahora me he dado cuenta de que te abre muchas puertas, de hecho, tengo ganas de seguir formándome”, dice Rubén, quien cree que existe una imagen muy ambigua de las funciones de estos técnicos. “¡Qué poco sabía cuando empecé!”, reconoce Tatiana Amoedo, cuya idea también es continuar estudiando: “Esta FP me ha dado una visión muy amplia de la sanidad. Para mí Povisa es un centro de referencia, y quiero hacer el Grado en Enfermería también aquí”.

Estos cuatro técnicos decidieron formarse en Povisa tras haber recibido la recomendación de amigos y familiares. Para Isabel, fue la experiencia de su hija, graduada en Enfermería en Povisa, lo que la animó: “Ella estudió aquí y me gusta la forma de trabajar de la Escuela”. También Tatiana contó con el apoyo de sus familiares antes de matricularse, y tras su paso por el Centro de Estudios, destaca la cercanía de los profesores y el trato, “no me gustaría cambiar de centro”, admite.

Aunque la última promoción de Técnicos Auxiliares en Cuidados de Enfermería tendrá que esperar a septiembre para realizar sus prácticas, todos tienen claro qué es lo que más les gusta de su profesión, y muchos ya están inmersos en el mercado laboral. “Lo mejor de mi trabajo es el agradecimiento que te muestra la gente”, destaca Natalia, que trabaja actualmente en la atención domiciliaria. En la misma línea, Isabel subraya el trato con el paciente como lo mejor de su profesión “me llena saber que estoy haciendo un cambio positivo en la vida de esas personas”, reflexiona.

Hace tan sólo un año que estos sanitarios se decidieron a dar el primer paso para convertirse en lo que hoy son, y tras meses de aprendizaje, han dejado atrás las dudas que les rondaban antes de entrar a formar parte de la gran familia de profesionales sanitarios. “Si tuviera que darle un consejo a alguien que empieza, le diría que merece la pena, todos los días aprenderás algo”, resalta Rubén. Como su colega de promoción, Tatiana anima a los futuros estudiantes: “hazlo sin dudar, aquí aprendes mucho, empiezas desde la base y te abre un mundo”.

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